Sí, he vuelto. Y mejor no queráis saber dónde he estado. Aún no estáis preparados para entenderlo: las visiones más espeluznantes todavía están grabadas en mi retina y se repiten una y otra vez cuando cierro los ojos. Mi criado se asustó de veras. Pero era necesario. Todo esto era necesario. Y si sale como he planeado, lo iré desvelando a su tiempo. Mientras tanto, ahí va una víctima que se presentó voluntaria para el sacrificio. Ella sabrá por qué buscaba mi estilete con tanta determinación.
No me gustan los blogs personales. Creo que ya lo he dicho en más de una ocasión. En general no son otra cosa que vulgares panfletos digitales a mayor gloria del personajillo que los escribe, con el mismo contenido literario que el envoltorio de una madalena.
Para que un blog personal funcione, el tipo en cuestión tiene que ser una figura de una magnitud tal que pueda transmutarse a voluntad en el propio concepto del blog, es decir, una suerte de oveja Dolly mezclando al alimón los genes de Federico Jiménez Losantos con los del malo de Terminator y unas gotitas de la bruja Lola. Un figura, vamos.
Para que un blog personal funcione, el tipo en cuestión tiene que ser una figura de una magnitud tal que pueda transmutarse a voluntad en el propio concepto del blog, es decir, una suerte de oveja Dolly mezclando al alimón los genes de Federico Jiménez Losantos con los del malo de Terminator y unas gotitas de la bruja Lola. Un figura, vamos.
Pero la cosa aún puede ser peor (¿recuerdan el detripamiento de Risto Mejide?). En realidad, de entre todos los blogs personales, los que más urticaria me producen son los de los seudo-escritores: ¿saben como se suicida un escritor de blogs? Tirándose de su propio ego.
Esta chica, Marga, escribe con bastante corrección y parece lista. Me explico: la corrección se demuestra porque sus relatos y comentarios cumplen las reglas clásicas del difícil arte de escribir. Tienen planteamiento, nudo y desenlace, el uso de la retórica es adecuado, algunas figuras estilísticas bien construidas y bla, bla, bla (seguiría, pero mis lectores me han dado ya varios avisos de que me deje de monsergas y pase directamente a la parte gore).
Pero bueno, Marga parece lista también: su ego, al contrario que el de otros figurines ya ajusticiados, es contenido, tasado..., y hasta domesticado. Ego al fin y al cabo. Lo peor es que, como algunos ya se han dado cuenta, el ego no es otra cosa que la verdadera sangre que el tío Jack quiere extraer de vuestras bitácoras a cuchillada limpia.
Lista y eficiente. Bien. Pero ¿es eso suficiente? Bien sabéis que no. No con el tío Jack suelto y con su estilete afilado.
En este blog todo gira en torno a Marga. Es ella, ella, ella, ella... (el eco es infinito). La eficacia de su prosa puesta al servicio de un único punto de vista, inamovible, como el centro medieval del Universo o el eterno chauchau de esos políticos tan chungos que nos han tocado. Ese es el lastre que impide que el blog despegue. En realidad, bastaría con que la autora fuera capaz de distanciarse de si misma (¿unos diítas en Marina D’or?). ¿No es acaso eso lo que llaman imaginación? Hemos visto la misma película ya tantas veces, que hasta podemos repetir los diálogos con una chistorra rancia en la boca.
De sobra sabéis que el tío Jack sólo salva a los que proponéis algo bien distinto.
Muerte.









