El tío Jack quiere dar la bienvenida a un nuevo crítico de blogs que se acaba de incorporar a este gremio tan incomprendido y maltratado (a pesar de todo lo que hacemos por la sanidad mental de los internautas...). Se hace llamar Cyber Warrior (peligroso nombre has elegido, querido colega; seguro que ya hay alguien que ha especulado con sus derivaciones porcinas) y su aproximación a la crítica de bitácoras es radicalmente divergente a la muy sangrienta y muy gore de un servidor. Aunque algunos cizañeros ya han intentado sembrar vientos entre el tío Jack y este guerrero cibernético, no encontrarán mucho entusiasmo por mi parte para que me lance a degüello contra un colega que sólo intenta poner un poco de orden en este vertedero de desvaríos y foco de mediocres en que se ha convertido la blogosfera. Muy al contrario: lejos de considerarlo un contrincante, y a pesar de que mis ideas sobre cómo ha de escribirse un blog se parecen tanto a las suyas como un puerto USB a un bocadillo de rabas, Cyber Warrior es ya un aliado, mucho más benevolente que el tío Jack (por qué no decirlo), pero un aliado al fin y al cabo.
Como diría cierto bufón cinematográfico entrañable (he aquí un enigma para que lo resuelvan Dr. Strangelove y otros blogueros de cine): “¡Larga vida a Cyber Warrior y abajo con sus enemigos!”.